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MI ALTO REFUGIO

Foto del escritor: Pr. Herman Gajardo PasténPr. Herman Gajardo Pastén

3. Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste.

4. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.

5. Me rodearon ondas de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron.

6. Ligaduras del Seol me rodearon; Tendieron sobre mí lazos de muerte.

7. En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios; Él oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó a sus oídos.”

2 Samuel 22:3-7


Nuestro Dios es Maravilloso, siempre podemos contar con Él, su Presencia nos cubre y nos protege, y de nuestro interior brotan sentimientos de agradecimiento hacia Él. Los versículos que leímos se encuentran en los escritos del profeta Samuel y claramente fueron el preámbulo de uno de los Salmos de David que todos más de alguna vez hemos cantado al Señor:


“Te amo Jehová, fortaleza mía,

Jehová roca mía y castillo mío,

mi libertador, Dios mío,

Fortaleza mía, en Él confiaré...


Mi escudo, y la fuerza de mi salvación,

mi alto Refugio, invocaré a Jehová,

quien es Digno de ser alabado

y seré salvo de mis enemigos...”


Las palabras que cantaba David, quizás junto a todo el pueblo, hoy las hacemos parte de nuestra vida y no nos cansamos de cantarlas una y otra vez, para decirle al Señor que lo amamos, que nuestra seguridad depende de Él, que nuestro clamor y nuestra adoración suban delante de su Presencia y que nos libre de violencia, y estaremos a salvo bajo sus alas de protección.


Pr. Herman Gajardo P.

 
 
 

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