“18. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,
19. diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.
20. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.
21. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.
22. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón;
23. porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.”
Hechos 8:18-23
Simón era un hombre que ejercía la magia y engañaba a la gente, pero cuando escuchó del evangelio y vió los milagros del Señor, reconoció que su arte no era nada comparado al verdadero poder de Dios, y cuando ve al apóstol Pedro usado por el Espíritu Santo, le ofrece dinero para tener también ese poder. La respuesta de Pedro fue dura y enfática: “tu dinero perezca contigo”, porque el Don de Dios no se obtiene con dinero. La Biblia nos enseña que Dios reparte dones a sus hijos, con el propósito de que podamos cumplir su voluntad. Además Pedro le dice a Simón que su corazón no es recto delante de Dios, y lo confronta diciéndole que se arrepienta, y le ruegue a Dios que lo perdone.
Pedro se da cuenta que Simón vivía en “hiel de amargura” y estaba en “prisión de maldad”. Esto nos enseña que el enemigo engaña astutamente a las personas y les hace vivir tristemente en hiel de amargura y los mantiene cautivos en prisiones de maldad. El pecado nubla nuestra visión y oscurece la realidad, por eso la Biblia nos enseña que Jesús es “aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”, y Jesús hoy sigue sanando a los oprimidos de corazón y sigue dando libertad a los cautivos, Gloria a Dios..!! Bendito sea el Señor..!!
Pr. Herman Gajardo P.

Comentários